Ser mujer no tiene que ser el mayor de los peligros

17 noviembre, 2016, In: Mujeres
0

Desde pequeños nos han enseñado las diferencias de género, una división marcada por convencionalismos; el color rosa en contraposición del azul, la fragilidad muy por encima del aspecto físico, la dependencia, o la incapacidad para ejercer profesiones o cargos propios para el sector masculino. Características que socialmente se han relacionado a la feminidad.

Sin embargo, poco se ha educado que más allá de ser el sexo débil se trata de un ser humano más. Cuántas veces hemos permitido burlas o expresiones que denigran a la mujer —perra, zorra, fácil— o comentarios sobre “las hormonas”, que si somos sensibles o que estamos enojadas porque “seguro estamos en nuestros días”, sobre la histeria, etc. hechas por parte de nuestro círculo de amigos, hijos, hermanos y hasta por los propios padres.

Ahora la pregunta va hacia ti, ¿cuántas veces has sido llamada de ese modo? “Bromas” que sin distinción de género pasamos por alto, y que a futuro, pasarán a ser agresiones psicológicas, en el mejor de los casos.

shutterstock_394124455

Los roles sociales que se han establecido por años, en países como el nuestro han marcado a generación tras generación. La mujer como parte del hogar y los hijos, el hombre al trabajo y las finanzas. Un núcleo casi intocable, pues cuando se rompe suele ser mal visto y criticado, no sólo por el sector masculino, sino por las propias mujeres. Lo mismo sucede con la soltería, el matrimonio fracasado o ser madre soltera; problemáticas que recaen con mayor recelo en la mujer.

¡Soy mujer! Pareciera que esta expresión funciona como una arma de defensa o como si se tratara de uno de los mayores peligros, una característica innata que te hace vulnerable a múltiples abusos, y actualmente a la muerte.

Hoy, aquellas bromas que dejamos nos hicieran a nosotras o a otras mujeres, los prejuicios que cargamos y difundimos a través de los años y la deficiente educación que se recibe a nivel familiar, profesional y social han hecho que millones de mujeres sufran algún tipo de violencia. Como si ello no fuera motivo suficiente, también han cobrado la vida de muchas de ellas.

shutterstock_298801622

Pero tampoco hay que confundirnos, no se trata de ir de un extremo a otro, hablar de machismo o feminismo, sino de simple respeto y libertad para salir a las calles vestidas como nos venga en gana, transitar en el horario que sea necesario, andar solas sin la necesidad de alguna compañía que nos defienda. Sin que ello sea motivo de miradas, de recibir los irracionalmente llamados “piropos”, violación o asesinato.

Si bien existen muchas instituciones, organismos sociales y marcas como alpura que se preocupan por el bienestar de la mujer, esta problemática que hoy en día atañe a gran parte del mundo, nos corresponde a todos por igual, seamos hombres o mujeres. El principal factor que puede cambiarnos y cuidarnos como sociedad, está en cada uno de nosotros. No únicamente en lo que hacemos o aportamos, sino también en lo que permitimos.

shutterstock_500167099

La indiferencia y el silencio son los principales motivos de estos casos y resulta peor aún su olvido. Vidas que para algunos sólo representan cifras, para otros un miedo aterrador que se debe enfrentar a diario y para quienes son víctimas, además de una pérdida irremplazable, un sufrimiento interminable.

Tocar el tema de igualdad de género implicaría ir a tiempos remotos donde la mujer era prácticamente invisible, no contábamos en la ciencia, en las artes, en el gobierno, ni en la propia historia. Y aún en la actualidad, después de tantos años, no se cuenta con un trato igualitario.

Deja un comentario

Aun no hay comentarios para este artículo. Se el primero en dejar un comentario.